Si eres autónomo, Hacienda te obliga a tributar por uno de estos dos sistemas para calcular el IRPF de tu actividad. La diferencia no es solo de papeleo: cambia cuánto pagas según cómo sea tu negocio.
Estimación directa
Pagas impuestos sobre el beneficio real: lo que facturas menos los gastos que puedes justificar (alquiler del local, suministros, material, cuota de autónomo, etc.). Cuantos más gastos deducibles tengas, menos pagas.
Te conviene si tu actividad tiene gastos importantes y puedes justificarlos con factura. Es el sistema que se usa por defecto salvo que puedas y quieras acogerte a módulos.
Módulos (estimación objetiva)
No se calcula sobre lo que ganas de verdad, sino sobre unos indicadores fijados por Hacienda según tu actividad: metros del local, potencia eléctrica, número de empleados, etc. Pagas una cantidad más o menos fija, independientemente de si ese trimestre facturaste mucho o poco.
Solo pueden acogerse ciertas actividades (sobre todo comercio, hostelería y algunos oficios), y hay límites de facturación para poder optar a este régimen.
Te puede convenir si tu negocio tiene pocos gastos deducibles y factura de forma consistente, porque acabas pagando menos que calculando el beneficio real.
Un ejemplo: un negocio que podría elegir cualquiera de los dos
Imagina una papelería (comercio al por menor, una actividad que puede acogerse tanto a estimación directa como a módulos). Un trimestre factura 15.000 € y tiene 4.000 € de gastos deducibles justificados (compras, alquiler, suministros).
- En estimación directa, tributa sobre el beneficio real: 15.000 € − 4.000 € = 11.000 €. El pago fraccionado trimestral del IRPF es el 20% de esa cifra: 2.200 € (antes de retenciones).
- En módulos, no se mira la factura real, sino los índices de su epígrafe (metros del local, personal, consumo eléctrico…). Si esos índices le dieran, por ejemplo, un rendimiento neto trimestral estimado de 7.000 € — cifra ilustrativa: los índices reales cambian cada año y según el epígrafe exacto —, el pago sería el 20% de esa cifra menor: 1.400 €.
En este trimestre concreto, módulos sale mejor porque los índices estiman un rendimiento inferior al beneficio real. Pero si ese mismo trimestre hubiera facturado solo 8.000 € con los mismos 4.000 € de gastos (beneficio real de 4.000 €), estimación directa habría sido la opción más barata, porque pagaría sobre un beneficio real menor que el estimado por módulos.
La conclusión no es que uno sea siempre mejor: es que el mismo negocio puede salir ganando con uno u otro según cómo le vaya ese periodo concreto, y por eso conviene revisarlo con datos reales en vez de elegir por intuición.
Cómo decidir
No hay una respuesta única. Depende de tu actividad concreta, tus gastos reales y cuánto factures. Los límites de facturación y las actividades permitidas en módulos cambian con la normativa de cada año, así que antes de decidirte confirma tu caso concreto con nosotros: lo revisamos gratis en la primera llamada.
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